"Se acabaron ya las flores
las lechugas y el jamón
el ozono es un recuerdo
y una leyenda el calor.
última generación, sin cerebro ni corazón.
hay que sacar de la cárcel
mil camellos sin perdón
meter contaminadores
cazadores y al matón
y al alcalde por mamón, última generación.
ya no hay peces de colores
sólo seres racionales
y de los animalillos sólo nos quedan postales
dibujados que bonito en tu imaginación.
se apagaron los colores
se encendió la humanidad
nos quedaron 4 listos sin paisajes que pintar
sólo bosques de cemento y montañas de metal"
En esta canción de Extremoduro se hace una crítica a la contaminación, una crítica desde nuestro punto de vista un tanto especial o diferente.
No nos habla de cifras y números.
No nos habla de datos y estadísticas.
Hace una crítica de una forma mucho más simple.
Nos hace pensar sobre esas cosas que siempre han estado ahí, formando parte de la naturaleza y que tan poco valoramos..
Tan solo unos peces de colores, unas flores en mitad del campo, un fruto de un árbol, unos inofensivos rayos de Sol, una brisa de aire limpio, puro...
No, realmente no valoramos esos pequeños detalles que nos muestran que la naturaleza forma parte del mundo en el que vivimos, a pesar de cada vez se haga más pequeña y se encuentre más escondida.
Cada vez hay más pueblos que pasan a convertirse en grandes ciudades, y grandes ciudades que siguen creciendo y creciendo...
Nuestro ritmo de vida, las nuevas "preocupaciones" y "necesidades" que nuestra sociedad ha creado no tienen en cuenta una serie de cosas que si son realmente importantes e imprescindibles para nosotros.
Pero no queremos verlo...
Día a día pensamos en las cosas que echamos en falta, pensamos en cuánto tiempo hace que no vamos al cine, cuánto tiempo hace que no vamos a una discoteca, que no vamos de compras..etc pero, ¿nos hemos parado a pensar en cuánto tiempo hace que no paseamos entre árboles, respirando aire natural, apartados de la ciudad? ¿Viendo como transcurre la vida de otras especies que no somos nosotros? ¿Viendo como a parte del ruido, los coches, la contaminación del centro de la ciudad existe algo más?
Algo que para nuestros padres o abuelos formaba parte de sus vidas cotidianas. Algo tan simple como cruzar un río, coger fruta directamente de un árbol, caminar descalzos sobre la hierba, acariciar cualquier animal, cuidarlo, observarlo...
Parar por un momento el ritmo tan acelerado de nuestras vidas, salir al campo, al bosque, y detenernos a pensar..
¿Realmente no nos importa acabar con todo esto que nos ha dado la naturaleza?
La naturaleza, el medio ambiente... son de las pocas cosas limpias, puras e inofensivas que a día de hoy quedan en el mundo en el que vivimos.



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