¿Sabías que a día de hoy existen en el mundo más de 300.000 niños soldado?
Niños a los que se les ha arrancado de sus raíces, separado de sus países, y sobre todo, niños a los que se les ha robado la infancia.
En el seno de muchos conflictos de todo el mundo, reclutar a niños se ha convertido en una práctica habitual, de hecho en algunos países, años y años de guerra han agotado a los adultos en edad de combatir: sólo quedan niños.
en otros casos, la violencia ha pasado a ser parte de la vida cotidiana, hasta convertirse en la única forma de vida que muchos niños y niñas han conocido. Además, el ejército garantiza la seguridad de aquellas familias que les entreguen a sus hijos.
La "ventaja" que estos niños aportan a los ejércitos es su desconocimiento del miedo, así como la sumisión y obediencia que muestran sin rebelarse ni organizarse.
La mayoría de ellos se encargan de las tareas más peligrosas (como las de desminar, espiar o misiones suicidas), y por supuesto, son tratados como objetos sexuales (en su mayoría las niñas).
Estos niños y niñas han sido secuestrados en la calle o sacados de las aulas, campos de refugiados o campos de desplazados internos. Otros muchos son forzados a salir de sus casas a punta de pistola, mientras unos padres angustiados los ven partir sin poder hacer nada. Otros son reclutados mientras juegan cerca de casa o caminan por la carretera.
Se conoce también ciertos casos en los que la pobreza o los problemas familiares han animado a los niños a convertirse de forma voluntaria en soldados.
Los niños son enviados por los reclutadores a campos de entrenamiento, donde a menudo son maltratados.
El reclutamiento y la utilización de menores de 18 años en los conflictos armados constituyen crímenes de guerra y, por consiguiente, son crímenes cometidos contra toda la comunidad internacional.
Los reclutadores también obligan a los niños a cometer abusos, violaciones y asesinatos contra civiles inocentes y enemigos. Incluso se les fuerza a matar a miembros de su propia familia y participar en actos sexuales y de canibalismo con cadáveres. A menudo se les administran drogas y alcohol para hacerlos insensibles a las emociones cuando cometen estos crímenes.
Los niños soldados quedan insensibilizados y traumatizados para el resto de sus vidas.
En el caso de las niñas soldados, a todo esto se le suma los traumas derivados de las violaciones y las enfermedades producidas por éstas, así como los embarazos forzados.
Cuando termina el conflicto no cuentan como bajas, no se sabe dónde están y no se les puede reeducar. Los niños capturados por el ejercito contrario, mueren, son torturados o reeducados para trabajar para el nuevo ejército.
Mapa de los países en los que se recluta a niños y niñas.
"Si eres testigo de un asesinato una vez, sientes miedo, se te revuelve el estómago, vomitas, lloras. Cuando el crimen se convierte en parte de tu vida diaria, te insensibilizas. Y si además te drogas, se te apagan las emociones”.
Ishmael Beah, Sierra Leona. Niño soldado a los 12 años.
"Estaba escondida, pero vi cuántos soldados violaban a mis hermanas y a mi madre. Estaba asustada y pensé que, si me alistaba en el ejército, estaría protegida. Quería defenderme. Una vez en el ejército, aprendí a llevar y a utilizar un fusil e hice guardias nocturnas y diurnas. Era horrible porque yo sólo tenía 12 años y los otros soldados a menudo me golpeaban y me violaban durante la noche. Un día, un comandante quería convertirme en su esposa e intenté escapar. Me capturaron, me azotaron y me violaron durante muchos días.
»Tuve un hijo cuando sólo tenía 14 años. Ni siquiera sé quién es su padre. Me volví a fugar y esta vez conseguí escaparme. Pero hoy no tengo adonde ir ni comida para el bebé y temo volver a casa porque he sido soldado"Natalia. Kivu. Niña soldado a los 12 años.




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